
Con la llegada de Mayo, el calor en Nuevo León se intensifica, la vegetación se vuelve más seca y el riesgo de incendios forestales aumenta considerablemente. No es casualidad: en el estado, la temporada de incendios abarca de Enero a Agosto, siendo Febrero a Mayo los meses con mayor incidencia.
Lo más importante de entender es que estos incendios, en su mayoría, no son accidentes inevitables. De acuerdo con datos de la Comisión Nacional Forestal, hasta el 90% de los incendios forestales son provocados por actividades humanas, ya sea por descuidos o acciones intencionales.
¿Por qué aumenta el riesgo en esta temporada?
Durante los meses más calurosos, se combinan varios factores que facilitan la propagación del fuego:
Estas condiciones forman lo que se conoce como el “triángulo del fuego”: calor, oxígeno y combustible, elementos necesarios para que un incendio ocurra y se propague rápidamente.
Las principales causas en Nuevo León
Aunque el clima influye, el origen más común sigue siendo humano. En el estado, las causas más frecuentes incluyen:
Un dato poco conocido es que incluso una chispa pequeña puede iniciar un incendio, especialmente cuando la vegetación está extremadamente seca.
¿Cómo prevenir incendios forestales?
Prevenir un incendio es mucho más fácil que combatirlo. Algunas acciones clave que puedes aplicar, especialmente si visitas áreas naturales o vives cerca de ellas:
Un aspecto importante es que muchas veces los incendios comienzan horas después de una mala práctica, lo que hace difícil identificar su origen.
¿Qué hacer si ves un incendio forestal?
La rapidez es clave. Un incendio pequeño puede crecer en minutos, especialmente con viento y altas temperaturas.
En Nuevo León puedes reportar emergencias a:
No intentes apagar un incendio grande por tu cuenta. Lo más importante es reportar de inmediato y alejarte de la zona.
Impacto en el ecosistema
Los incendios forestales no solo destruyen árboles. También afectan:
Aunque el fuego puede tener funciones ecológicas en algunos casos controlados, los incendios provocados o fuera de control generan daños severos y duraderos.
En Nuevo León, donde el clima seco y las altas temperaturas son parte del entorno, la prevención es la herramienta más poderosa que tenemos.
Cada acción cuenta: apagar bien una fogata, no tirar basura o reportar a tiempo puede marcar la diferencia entre conservar un ecosistema… o perderlo en cuestión de horas.
Cuidar nuestros bosques y sierras no es solo responsabilidad de las autoridades, es una tarea compartida. Y en temporada de calor, esa responsabilidad se vuelve aún más urgente.





